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Comparativa de los distintos tratamientos para la piscina

15/03/2016 Archivado en Mantenimiento

Existen multitud de tratamientos alternativos para la desinfección de la piscina. Gracias a los nuevos avances, los nuevos tratamientos presentan una serie de ventajas que aportan más calidad en el baño y también en el mantenimiento, pudiendo ahorrar mucho tiempo, dinero y dificultades a la hora de tener la piscina a punto. Lo importante es saber que se debe valorar para elegir el tratamiento que más se ajuste a nuestras necesidades. A continuación se analizan todas las opciones disponibles:

Tratamiento tradicional de cloro mediante dosificación manual: se emplea hipoclorito sódico, hipoclorito cálcico, dicloro o tricloro. Una persona se encarga de dosificación el cloro y el ácido de manera manual. Este sistema no requiere ninguna inversión inicial, pero se deben comprar antialgas, floculantes, correctores de ph... Porque el control de los parámetros de calidad de la piscina es difícil de controlar sólo con el cloro. Así mismo si la piscina es exterior, instalada en un ambiente de mucha vegetación y con un numero de usuarios variables, esta opción se complica ya que que las cantidades de productos necesarios van variando.

Dosificación automática del cloro y pH: la diferencia respecto al anterior es que se tienen unas bombas que dosifican una cantidad constante en el tiempo de cloro y ácido, cantidad que se puede variar manualmente para intentar ajustar los niveles de cloro y pH de la piscina a unos valores apropiados. Este tipo de tratamiento necesita una inversión inicial, y aunque es compatible con otro tipo de tratamientos, existen variaciones externas como el número de bañistas, la carga orgánica, la temperatura... Que dificultan establecer una cantidad constante de cloro en las bombas.

Dosificación mediante control automático del cloro y pH: si se usa cloro, este es el tratamiento que consigue los mejores resultados, aunque sea con un coste más elevado que los anteriores. Este tratamiento se basa en las medidas de las concentraciones de productos químicos en el agua, que toman una sonda de cloro libre y un electrodo de pH. Un controlador en el cual el operario habrá establecido unos valores óptimos de cloro libre y pH, las analizará, actuando sobre unas bombas dosificadoras que proporcionan la cantidad necesaria para igualar los valores óptimos en un tiempo muy corto.

Este tratamiento es muy usado en piscinas públicas o de gran volumen. También se puede usar para piscinas más pequeñas, pero el coste añadido que supone puede hacer pensar en otros tratamientos que no usen cloro, evitando así las desventajas de éste.

Ionización cobre-plata: un equipo genera iones cobre y plata que realizan dos funciones: antialgas y desinfectante, y por otro lado, de floculante. Así se logra aumentar el rendimiento de los filtros evitando el uso de floculantes, consiguiendo una transparencia del agua excelente, y evitando el uso de antialgas, y disminuyendo el gasto de cloro y ácido.

El coste no es excesivo, siendo menor que el del sistema de control automático de cloro y pH. Es muy adecuado para piscinas de pequeño tamaño, y/o exteriores, que suelen tener mayores problemas de algas. Sin realizar una inversión económica muy grande se logra un gran salto de calidad en el agua de la piscina.

Se debe recordar que el uso de ionización cobre y plata, aunque supone un gran ahorro de cloro y ácido, no lo elimina. Se debe unir este tratamiento con alguno de los anteriores siendo menor la cantidad y mucho más fácil de controlar el cloro con otro agente desinfectante en la piscina.

Cloración salina: la ventaja de este sistema es que el cloro se genera en la propia piscina , con lo que no es necesaria la compra constante de hipoclorito. Mediante sal común disuelta en la piscina y electricidad, un equipo genera una corriente de cloro exenta de agentes estabilizantes y productos químicos. Es necesario un control de pH, como cualquier tratamiento basado en el cloro. La producción de cloro del equipo se puede regular manualmente, o bien automáticamente, colocando una sonda y un controlador que ajusten la producción adecuada.

Este tratamiento, aunque reduzca el gasto continuo de cloro, y evite su manipulación, no elimina las molestias, como su olor, o la irritación de ojos, ya que el elemento desinfectante sigue siendo el mismo, aunque sea creado a partir de sal y electricidad.

Cloración salina combinada con la ionización cobre plata: es el tratamiento perfecto para piscinas privadas exteriores que requieran una gran calidad de agua con un mantenimiento casi nulo. Si se combina con un controlador automático de producción de cloro y dosificación de ácido se logra un mantenimiento automático.

Ozono: es el mejor desinfectante que se puede encontrar. También es un potente antialgas y un floculante natural, con lo que se consigue un ahorro de mantenimiento en productos químicos. Destruye un número muy elevado de microorganismos que el cloro no puede eliminar, ya que su poder de esterilización es casi tres mil veces superior al del cloro. Su tiempo de vida es muy corto (20-30 minutos), por lo que no deja residual químico. Otra ventaja importante es que elimina los problemas típicos del cloro como pueden ser los malos olores, las irritaciones, los escozores... Sin crear subproductos ya que se descompone en oxígeno ayudando a oxigenar el lugar.

Como se ha comentado, su ciclo es corto, por lo que se debe añadir un pequeño volumen residual de cloro, un 5% respecto a la cantidad usada normalmente. Esta cantidad de cloro no crea los problemas que éste produce, ya que éstos problemas se deben a la formación de compuestos organoclorados que el ozono destruye inmediatamente. Es decir, gracias al ozono se evita el tratamiento de cloro combinado en la piscina que crea el mal olor, las irritaciones y que apenas tiene propiedades desinfectantes. El ozono es una alternativa excepcional al cloro, y aunque sea una inversión algo más elevada que el resto de los tratamientos, conlleva una gran calidad del agua.

Para controlar el nivel de ozono, se pueden usar sistemas similares a los del cloro, modificando la producción de ozono del equipo para obtener los niveles adecuados de concentración de calidad y seguridad. Este tratamiento es usado en todo tipo de piscinas: públicas, grandes, pequeñas... Dada la calidad de agua que se logra.

Ozono combinado con ionización cobre-plata: como se ha comentado, el ozono es el mejor producto que existe para el tratamiento del agua de la piscina gracias a su alto poder desinfectante y oxidante. Su única desventaja es que su periodo de uso es reducido, y por ello se debe añadir algún residual desinfectante para lograr una depuración correcta. Lo más común es usar una pequeña cantidad de cloro que siendo inapreciable para el bañista, asegura una calidad de agua excelente. Pero, una adición de cloro cambia el pH, teniendo que añadir otra pequeña cantidad de ácido para el control del pH.

Para evitar el tratamiento de productos químicos y lograr una calidad de agua excepcional, se combina el tratamiento con ozono con el de iones cobre y plata. Con los iones se consigue el efecto bactericida residual suficiente que necesita el ozono. Así evitando el cloro, se mantiene constante el pH, evitando su regulación y el empleo de ácidos y correctores de pH.

Por ello, aunque sea mayor la inversión inicial, no es necesario ningún producto químico, estando los elementos desinfectantes producidos por los equipos instalados. El generador de ozono se alimenta del aire ambiental y el ionizador de cobre y plata mediante los electrodos correspondientes. Este sistema es el que logra mayor calidad en el tratamiento del agua de la piscina.

Se debe tener en cuenta que los datos expuestos pueden variar del equipo usado, tamaño de la piscina... Se debe consultar con el fabricante para conocer el tratamiento más adecuado para cada piscina.